Hoy, aprovechando el día festivo, he estado dando una vuelta a la finca y observando cómo evolucionan los cultivos con la aplicación de las diferentes técnicas propias de la agricultura ecológica. 

Estos paseos tranquilos, preferiblemente al atardecer, aparte de ayudarnos a relajarnos y desconectar de las rutinas habituales, siempre aportan datos interesantes y estimulantes al agricultor observador.

Os muestro algunas fotos.

La cebada que sembramos con el objetivo fundamental de mantener el terreno no cultivado libre de hierbas no deseadas se encuentra casi lista para la siega. Esto no es fácil, ya que hay que tener en cuenta que es un cultivo de secano, que solamente se ha regado con lo que ha llovido en estos meses. Los agricultores mayores suelen repetir un refranillo, de los muchos que se usan para recordar las diferentes fechas y tareas agrícolas: "En Septiembre el que pueda que siembre". En ese mes compré la semilla y la tuve almacenada hasta que un día llovió lo suficiente como para que el terreno tuviese humedad y aprovechamos para sembrar inmediatamente. Luego hubo suerte y cayeron algunas lluvias más en momentos oportunos, de modo que la cebada ha llegado al final de su ciclo. No ha sido una cosecha espectacular, desde luego, pero no ha estado mal del todo y además ha cumplido la función anteriormente indicada de mantener el terreno libre de otras hierbas. Sus raíces nos han ayudado a mantener el terreno aireado y fresco, y sus restos, una vez triturados,  esponjarán y abonarán el suelo

La cebada rodea a los frutales, a las patatas y a las tomateras, lo que también nos ayuda a mantenerlas libres de plagas.

Vemos como, en los lugares donde la sembradora no pudo alcanzar, han proliferado las hierbas no deseadas.

Estas son nuestras jóvenes higueras. 3 de ellas son descendientes y genéticamente idénticas a la que se encuentra en el patio de la casa de nuestro poeta Miguel Hernández, fruto de un proyecto promovido hace años por la Universidad Miguel Hernández de Orihuela.

https://diariodealicante.net/higuera-miguel-hernandez/

Quizá cuando comamos sus primeros frutos las musas nos inspiren versos como aquellos de los adánicos rubores y los avisperos...Ya se sabe: la juventud, el calor, esa sombra lujuriosa...

https://www.poeticous.com/miguel-hernandez/oda-a-la-higuera?locale=es

Nuestras tomateras van creciendo poco a poco. Este año hemos plantado muchas de la variedad que tanto triunfó el año pasado: Los "Rosa de Barbastro", aparte de unos pocos "Negro de Crimea", "Gordo de Encañar", "Corazón de Buey" y "Raf".

Para el verano ya los tendremos disponibles en nuestra tienda, si las plagas nos los respetan. Para ello repetiremos la técnica que tan bien nos funcionó en la pasada cosecha: Trampas de agua con feromonas, plantas de albahaca entre las barracas y cultivos de ajo y cebolla situados a poca distancia. Estas plantas de fuerte aroma desorientan extraordinariamente a nuestro principal enemigo: La "Tuta absoluta".

Barracas de tomates y árboles frutales completamente rodeados de cebada.

Ejemplares de higuera y lentisco, situados en uno de los márgenes de nuestra finca.

Flor de lavanda. Las plantas aromáticas que rodean nuestra finca son un formidable refugio para la fauna auxiliar beneficiosa que tanto nos ayuda a combatir las plagas.

Nísperos, Almendras marcona, Peras de Alguazas y Chatos murcianos.

En nuestra finca tenemos una gran cantidad de frutales y cítricos de variedades tradicionales de la huerta murciana. Aún son muy jóvenes, pero este año ya podremos probar algunos.

Asociación de cultivos. En este caso se trata de líneas de puerros junto a nuestros cultivos de patata. Este tipo de combinaciones nos ayuda a confundir a las plagas y quizá sean parte de la razón por la que, a estas alturas del cultivo, nuestras patatas aún se mantienen libres de ningún ataque importante.

Aquí vemos como van creciendo nuestras patatas. El tamaño seguramente no llegará a ser demasiado grande, ya que en agricultura ecológica no se realizan aportaciones de Nitrógeno de origen químico. La mayor parte de este componente, aparte del existente de forma natural en el terreno, proviene del estiércol natural que aportamos en el momento de la plantación en los surcos. 

Producimos menos kilos, pero la superioridad en el sabor y las propiedades de nuestras cosechas compensa con creces ese inconveniente --> Calidad en vez de cantidad